En el monzón dulce que preparamos,
en porcelanas escondidas,
en los párpados de mil migrantes,
muda esta luz
en el tumulto
de mis pechos.
*
Con dedicación
y papel de calcar
tomamos esta luz
en los arrozales
de una tarde
en el invierno
de mil quinientos dieciséis
y la superponemos
sobre la corona vacía
de este aljibe
por décadas
sin usar.
Tocadas de humedad
mil niñas enhebradas
por los gajos de esta fotografía
descienden a tomar
este rocío iluminado.
*
Vendrán lluvias muy,
muy suaves
y tendremos que filmar
con los dedos.
Los subtítulos de este archivo
tintinearán
como las escamas
de pececitos
dormidos.
*
Pudorosos y tímidos,
amados hombres de mí provincia
quiero pedirles se pongan
guantes de látex y proyecten
en treinta y cinco milímetros
los rollos derramados
de nuestras lluvias.
Quiero pedirles asen
los arroyos interiores
cada anochecer.
Domen, por favor,
los atardeceres,
las barrancas,
el verano mismo
como animal desbocado.
Quiero pedirles monten
las cuchillas entrerrianas
como si tuvieran
que hacerle hijos
muy hermosos
a la luz.
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