ante el traslado del sable corvo de san martín






Presten para acá. Dejen que midamos parte por parte este acero, este filo, este paño. Permitan tomemos nota de la guardia permanente, el arco narrativo, los colores pálidos de la enseña en el alto perú. Habiliten los permisos, las visitas guiadas, el tipeo inexacto de los decretos. Permítannos recolectar el extenso rumor, las noticias en papel y pantalla, los comentarios, las misivas, los discursos. Nos llevará tiempo pero con experticia podremos darles nuestro parecer sobre todo este fárrago, todo este léxico. Veremos las metáforas más usadas, los lugares comunes, los sitios del sable todavía no explorados. Tarde por parte, la custodia permanente, imaginaremos una y otra vez la tarde mil ochocientos once cuando en Londres el migrante compró. Probaremos cada término. Veremos lo que midió en versos Borges. Las alusiones, las menciones directas, las novelas que faltan. Encargaremos oraciones, párrafos. Pondremos todo esto en custodia. Imaginaremos cuando lo roban, cuando lo recuperan, cuando lo envian al espacio exterior. Pasaremos por cada escenario. Reescribiremos cientos de veces la carta que Putín compró para Cristina. Pondremos el sable en París, Wisconsin, Moscú. Probaremos exponerlo como un vestido, una novia, el santísimo. Somos hábiles, tenemos tiempo. No dejaremos posibilidad, probabilidad sin explorar. Cada noche cubriremos el sable y su funda con papel glacé, con caricias del interior mesopotámico, con rostros jóvenes cortados por su filo, con flema dulce de los granaderos, con sudor vitivinícola, con aguas de mate, con hojas rivadavia, con estampillas recolectadas. Haremos que el sable corvo duerma una noche con cada uno como un perro rescatado, un gorrión malherido. Haremos que sueñe y escribiremos sus sueños. Traduciremos sus sueños al quechua, al idish, al español. Los calcaremos en papel fotográfico, tinta de tatuajes, cintas adhesivas. Haremos emojis con su fortuna, tomaremos casting a los granaderos a caballo, rociaremos con el mar atlántico su empuñadura. Trataremos de estar a la altura.




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