bijouterie de mediados de marzo


 



Debajo de mis vestidos,

el estrecho de Ormuz.

Tácitas de pétroleo

navegan el fárrago

infesto de los días.

 

*

Humedezco trozos de budín

con miel derramada.

Los dejo infusionar

en el ungüento dulce

hasta que las cuevas

de harina y azúcar

se llena y comienzan

a dorarse.


Muerdo una piel

esquilada por el polen,

unas paredes tomadas

por la melaza.


*


Veo la última foto

que postea jennifer de gh.

El trazado de un mapamundi

sobre sus glúteos.

¿No es que se hacen

cartografías del firmamento?

¿Será que puede la tierra

ser tan suavecita como el cielo?

 

*

Un pétalo, un pañuelo

 

Fotitos en blanco y negro

bajo el aleteo de los hilos

tan frescos, recién bordados.

Corazones recientes,

pieles hechas porcelana

por el paso de las edades.

Atardece en nuestro día

fuera del tiempo.

 

La copa derramada

del palo borracho

deja una aureola

de pétalos rosa.

En algún reino

de la historia

serán un signo,

para volver

a encontrarnos.

 




*

 

Me agrada creer

la tela de cada bóxer

esconde

día a día

toros de

terciopelo.

 

*

 

Era muy hermosa esa manera que tenían las imágenes de desaparecerse mientras tocaban. El rostro de Noferatu sobre el prado o un barco entero en el mar. Se deshacían y quedaba la superficie sobre la que flotaban. Así debe parecerse la cámara secreta de mis ojos cuando al dormir hago inventario de imágenes preciadas. Vividas o no, para que en una de ellas mis párpados filmen la evanescencia.

 

*

 

Las foto me las mandó Fer la tarde del diecisiete de marzo. Ella estaba en su casa, yo en el almacén.




 

*

 

Tomo jícaras

de leche de almendras,

estas soperas llenas

de almidón.

Como si fuesen

cocos abiertos

hace instantes

en la mácula

de la siesta.

 

*

 

Pasan dedillos de azúcar.

Son misivas doradas

las doncellas.

 

*

 

Hábitos y hábitos,

a través de los días

me voy volviendo

una novicia carmesí.

 

*

 

Juan Jesús Quetzalcoatl me mandó este bello poemas sobre nuestros mensajitos hace unos días.

 

Desde tan lejos…

 

pegadita a la Antártida…

 

me mandas una lluvia

que cae sobre tu ciudad…

 

ella se escurre en el oído

izquierdo

de la cajita musical

 

Después del trabajo me mandas

una lluvia que cae sobre ti.

 

Cómo vos sabes que estoy un poco… cómo le llaman ellos? un poco triste?

 

No me hayo aquí…

 

Mucho menos allá…

 

En donde estás vos.

 

Pero escribes bonito.

 

Y esta lluvia plateada en el oído izquierdo.





 

 

 

 

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