día fuera del tiempo

 

Este es nuestro día fuera del tiempo. No el que el calendario maya tramó hace siglos, pesando invisibilidad por invisibilidad los nudos apergaminados del tiempo. Sino el que labramos piedra a piedra en los portentos de nuestro propio nombre. Fotitos en blanco y negro, hilos recién bordados. Corazones recientes, pieles vueltas porcelana por el paso del tiempo. Éste es nuestro día fuera del tiempo, donde las barajas se trocan y las lámparas confunden el sendero a iluminar. Atardecer en las ventanas, copas de flores derramadas de los árboles, grititos tenues intentando atraer marineros insignes, aventureros exóticos, preciosos desaparecidos más allá del tiempo. Acá estamos. Más allá del tiempo, intentando los comodines, invirtiendo los signos. Los pueblos no existen, pero ustedes lo soñaron. Con horror, con dulzura, con el cáliz precioso de la historia nos ungieron de cal, otoño y firmamento. Agitaremos pañuelos en los puertos, ya no sabremos nunca de dónde hemos emigrado. Perderemos la cuenta de si fue este un exilio, la resistencia perlada de una ciudad sitiada o el éxodo en el desierto. Fuera del tiempo, prestas a preparar un pueblo a la vera de los ríos, frente a los ferrocarriles insomnes del pasado, en el punto más alto de las crecientes.






Comentarios