glass menagerie

 


Mi barrio tan precioso. Las disciplinas humanistas con sus cuevas dulces. Las delicias, los aceites. Las ternuras de mi cuerpo. Los hombres fogosos que a veces me visitan. Los puntos suspensivos. Los poemas como piedras tamizadas. Los árboles. Las lluvias suaves. Las novelas como melaza. Los encajes del sol. Las mujeres opulentas. La timidez somnolienta. Los secretos tornasolados. La calma como manto antiquísimo. El exceso. Los cuadernitos. La dinastía predestinada de los gatos. Las bibliotecas íntimas. Los almacenes sabios. El dorado de la panificación. Los pétalos derramados del palo borracho. La precariedad iluminada. Los balcones amplios. Las películas en blanco y negro. Los rostros arrebatados por la cámara. Los cuadros descargados en alta definición. Los mensajitos más hermosos. El papel glacé. La repetición del té. El tiempo que hace nos conocemos. Un verso embebido de perfume. “Dientes de flores, cofia de rocío”. Las moneditas que vuelco para hacer mi almuerzo. La gracia nacarada del mate cayendo sobre mí. La perpetuidad de mi presencia en mí. El tintineo ronroneante del corazón. Las ventanillas del colectivo con sus tomas extraviadas. El azúcar quemada. Los centauros del fútbol. Las princesas dormidas. Capítulos viejos insomnes ante mis ojos. La adivinación tartamudeante de los sueños. La nieve en la pantalla. La citación de un artículo antes de internet. Un mail escrito hace muchísimos años. Un registro de la llegada de los dos mil en las torres gemelas. El telegrama encantado de mis ojos cerrados. El silencio como voto de castidad. Un romance medieval dormido en el fárrago de la web. El polvillo iridiscente de un emoji. La canela, el jengibre. Los bóxers. Un trabajado corte de versos. Las escamas de la brisa. Una ciudad de provincias. El carcaj preciosista de las catedrales. Las coincidencias. La caridad del horizonte. El glaciar mágico de sus barbas. La cocción del puchero. El velo de la luz. La hoguera de la leche tibia soplando sobre nosotros. El rosario diminuto del arroz. El cielo cúrcuma del mijo. Un pez carmesí sobre mi boca. El traje minucioso de los días. El deseo de las mojarras. El anís encerrado en medio de los mares. Los cuerpos grávidos de pornhub. El pistilo de una caligrafía. La letanía abrevada de un nombre. Pérez Galdós al 36, Madrid, España. La mañana parpadeando en mis manos. Los trozos furtivos del pensamiento. La lámpara frotada de las masturbaciones. Las ballenas extasiadas sobre el firmamento. La impresión de las fotografías. El archipiélago de mi departamento. Sirena el instante en que me hacen el amor. Cursiva de mis frazadas. Vitraux de mis abuelas. Dulzura incansable de la baraja. Ternura omnipresente. Indulgencia plenaria de conocerme.  

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